Yo tuve la desgracia de arruinarme por culpa de mi ex-mujer. Invertí todo lo que tenía en un negocio que llevábamos a medias. Cuando el negocio estaba en la cresta de la ola, ella decidió que podía vivir mejor con su amante que conmigo, y me puso una demanda de divorcio, en la que encima dijo que yo le había agredido. Como los hombres estamos indefensos ante la ley en este sentido, ella salió ganando en todo. Entre eso y que la mayoría de las cosas estaban a su nombre, a mí sólo me quedaron trampas. Tuve que volver con mi madre, buscarme un trabajo nuevo y pasar largas temporadas con el dinero que mis amigos me prestaron. Poco a poco salí de la ruina, pero nunca he llegado a estar bien económicamente, así que amigos, no se fíen de sus mujeres.
Enrique 13:35 on 5 Julio, 2010 Enlace permanente |
Yo tuve la desgracia de arruinarme por culpa de mi ex-mujer. Invertí todo lo que tenía en un negocio que llevábamos a medias. Cuando el negocio estaba en la cresta de la ola, ella decidió que podía vivir mejor con su amante que conmigo, y me puso una demanda de divorcio, en la que encima dijo que yo le había agredido. Como los hombres estamos indefensos ante la ley en este sentido, ella salió ganando en todo. Entre eso y que la mayoría de las cosas estaban a su nombre, a mí sólo me quedaron trampas. Tuve que volver con mi madre, buscarme un trabajo nuevo y pasar largas temporadas con el dinero que mis amigos me prestaron. Poco a poco salí de la ruina, pero nunca he llegado a estar bien económicamente, así que amigos, no se fíen de sus mujeres.